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domingo, 5 de abril de 2026

Construcciones al borde del derrumbe: ¿Y los controles?

Delicada situación de un galpón en la intersección de las avenidas Galicia y Aristóbulo del Valle. A pesar del grave estado de la estructura, el lugar se sigue utilizando como cochera y lavadero de autos. ¿Aguantará?

La inacción de los funcionarios de la Dirección de Edificaciones Privadas es alarmante. No es exagerado pensar que la estructura de lo que hasta hace algunos unos años era un corralón de materiales y hoy es una cochera, pueda llegar al colapso.

“La obscena improvisación que se ha realizado para tratar de evitar la ruina de la estructura, puede dar lugar a cualquier desenlace”, señalaron fuentes con experiencia en la construcción consultadas por este medio.

Se trata de la edificación ubicada en la intersección de las avenidas Galicia y Aristóbulo del Valle, un tinglado donde años atrás funcionó un negocio de venta de materiales para la construcción. Hoy se usa como cochera y funciona un lavadero de autos. Como puede observarse en la imagen, la losa del entrepiso ha sufrido muy grandes deformaciones, lo que para expertos en la materia “resultan inadmisibles para el estado de servicio”.

Losa de entrepiso. La línea roja marca la horizontal que debería tener la estructura. Más arriba, una improvisada columna carga sobre el centro de una viga muy mal ejecutada.

Sin embargo, en vez de evitar continuar con la aplicación de cargas, sigue empleándose, para lo cual se han colocado perfiles de acero y se han demolido parcialmente las columnas de hormigón, dejando su armadura a la vista sin la protección anticorrosiva que le proporciona el recubrimiento del citado material. A pesar del artilugio intentado, se nota que, inclusive, los perfiles metálicos transversales acompañaron las deformaciones generadas por las cargas aplicadas a la losa y que el deterioro estructural no se limita a ésta, sino que incluye a las columnas de hormigón armado.

Vista del sector sur del galpón parabólico.

¿Qué es el hormigón?

El hormigón es un material elaborado con la mezcla de cemento portland, piedra, arena y agua. El cemento y el agua de mezclado se combinan químicamente mediante un proceso denominado hidratación, del cual resulta el fraguado y endurecimiento gradual de lo que comienza siendo una pasta y termina constituyendo una piedra artificial apta para recibir cargas. Como material estructural brinda amplias posibilidades de diseño y, si bien la durabilidad del hormigón armado es prolongada, el exceso de confianza hace ignorar muchas veces la necesidad de realizar tareas de mantenimiento periódicas.

Así lo aseguran investigadores del LEMIT (Laboratorio de Entrenamiento Multidisciplinario para la Investigación Tecnológica), quienes señalan varias causantes posibles para el deterioro del hormigón armado, existiendo mecanismos de degradación físicos, químicos, electroquímicos y biológicos. El desarrollo de uno u otro dependerá del ambiente y las condiciones de exposición, entre otros factores.

Corrosión de armaduras

Como se ha explicado, el hormigón confiere a las barras de acero colocadas en el interior del elemento estructural, una protección de doble naturaleza: por un lado, es una barrera física que la separa del medio ambiente y por otro, una barrera química que permite formar una película pasiva sobre su superficie que protege a las armaduras frente a la corrosión, incluso en presencia de humedad y oxígeno. Sin embargo, esta película puede destruirse parcialmente o en toda la superficie de las barras debido a la separación de ciertas sustancias producto del ingreso de agua a través de juntas de construcción, fisuras o sectores con hormigón mal ejecutado (con huecos o vacíos, también llamados nidos de abeja). También esto puede darse en estructuras sin mantenimiento o destruidas parcialmente como es el caso que nos ocupa.

Armaduras sin recubrimiento, corroidas y destruidas. Columna en peligro.

Diversas fuentes consultadas indican que el proceso de corrosión generalizada (carbonatación) es de mayor importancia cuando se verifica una humedad relativa ambiente de entre un 50 y un 70%, las que, como sabemos, son condiciones que se dan muy a menudo en la ciudad de Santa Fe, lo que, sumado a todo lo expuesto, y observando la enorme cantidad de pruebas fotográficas y deterioros señalados, nos permite afirmar que la estructura en cuestión no debería continuar siendo utilizada y, como mínimo, debería encargarse un estudio de patología de la construcción para definir si la estructura puede continuar en pie sin poner en riesgo la seguridad de personas y bienes. ¿Qué opinarán los funcionarios de la Dirección de Edificaciones Privadas?

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