Periodismo de veras

viernes, 14 de agosto de 2026
Retrato de la Dra. Marcela Sixto, especialista en hepatología de Santa Fe.

La Dra. Marcela Sixto y el desafío de las hepatitis virales en Argentina

La hepatitis es una inflamación del hígado que puede tener consecuencias graves para la salud. En la mayoría de los casos, está provocada por virus, siendo los más frecuentes los de hepatitis A, B y C. La vacunación, el testeo y los tratamientos disponibles son herramientas esenciales para frenar su avance.

En Santa Fe, la Dra. Marcela Sixto es especialista en clínica médica y hepatología formada en la Fundación Favaloro. Con una amplia trayectoria en trasplante hepático y en la coordinación de campañas de testeo y vacunación gratuitas, se ha consolidado como referente provincial y nacional en la lucha contra las hepatitis virales. 

Inspirados en su trabajo, ofrecemos a continuación información esencial para comprender cómo reconocer, prevenir y enfrentar la hepatitis.

Ilustración médica de un torso humano con el hígado resaltado en rojo junto a tres virus de hepatitis.
La prevención y el testeo son claves frente a las hepatitis virales.

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una inflamación del hígado que, en la mayoría de los casos, se produce por la acción de un virus. Las formas más frecuentes son las hepatitis A, B y C, que representan un desafío para la salud por su capacidad de propagarse de manera silenciosa y generar complicaciones graves si no se detectan a tiempo. 

Aunque muchas veces estas infecciones no presentan síntomas, la realización de análisis de sangre específicos o test rápidos es la única manera de confirmarlas, lo que permite iniciar tratamientos oportunos y evitar la progresión de la enfermedad. Mientras que las hepatitis A y B cuentan con vacunas seguras y eficaces, la hepatitis C no dispone aún de inmunización, aunque sí de terapias capaces de curar la infección en la mayoría de los casos.

Representación anatómica en 3D del sistema digestivo con una vista ampliada de la estructura celular del virus.
La hepatitis es una inflamación del hígado que mayormente se produce por la acción de un virus.

Hepatitis A

La hepatitis A es una enfermedad que afecta directamente al hígado y se caracteriza por ser de curso agudo. Su transmisión ocurre principalmente por vía fecal-oral, a través de agua y alimentos contaminados, aunque también puede propagarse mediante prácticas sexuales como el sexo anal-oral. Los síntomas suelen aparecer de manera repentina e incluyen náuseas, vómitos, fiebre, dolor abdominal y articular, además de cambios en la coloración de la orina y las heces. También puede presentarse ictericia, es decir, el tono amarillento de la piel y las mucosas. El período de incubación es de aproximadamente un mes, y mientras que en los niños pequeños la mayoría de los casos transcurre sin síntomas, en los adultos la enfermedad puede manifestarse con mayor intensidad.

Aunque no existe un tratamiento específico, se recomienda el reposo y cuidados generales, evitando el consumo de alcohol y medicamentos que puedan dañar el hígado. 

La prevención se logra con la vacuna incluida en el Calendario Nacional de Vacunación, que ofrece una alta protección, y con medidas de higiene como el lavado frecuente de manos y la desinfección de objetos que puedan estar en contacto con materia fecal.

Hepatitis B

La hepatitis B, ocasionada por el virus de la hepatitis B (VHB), puede presentarse de manera aguda o evolucionar hacia una infección crónica que, con el tiempo, puede derivar en cirrosis o hepatocarcinoma. Su transmisión ocurre por contacto con fluidos corporales infectados, como semen, secreciones vaginales o sangre, y se asocia a prácticas sexuales sin protección, al uso compartido de agujas o jeringas, y a procedimientos estéticos o médicos realizados con material no esterilizado. No se transmite por saliva, sudor, lágrimas ni por leche materna.

A diferencia de la hepatitis A, los síntomas de la hepatitis B pueden tardar años en aparecer, lo que convierte al testeo en una herramienta fundamental. Fatiga, fiebre, ictericia. orina de color oscuro y materia fecal de color más claro son algunas de las manifestaciones clínicas, aunque muchas personas cursan la infección sin presentar señales evidentes. En el caso de las embarazadas, la transmisión al bebé durante el parto es un riesgo importante, pero existen medidas eficaces para prevenirla, como la vacunación inmediata del recién nacido y la aplicación de inmunoglobulina específica. La vacuna contra la hepatitis B es altamente efectiva y se aplica en tres dosis, siendo obligatoria para recién nacidos y recomendada para trabajadores de la salud, personas con VIH, y otros grupos de riesgo. Además, existen tratamientos seguros y eficaces para controlar la infección crónica, que deben ser administrados bajo supervisión médica especializada.

Hepatitis C

La hepatitis C es causada por el virus de la hepatitis C (VHC) y, a diferencia de la hepatitis A, suele evolucionar hacia la cronicidad. Aunque puede presentarse como una infección aguda, lo más frecuente es que transcurra de manera silenciosa durante años, hasta que aparecen complicaciones como cirrosis, cáncer de hígado o problemas de coagulación. 

Su transmisión ocurre principalmente por contacto con sangre infectada, al compartir agujas, jeringas, canutos o elementos cortopunzantes con personas infectadas. O al hacerse un tatuaje o piercing con material no descartable o debidamente esterilizado.

Los síntomas en la fase aguda pueden confundirse con los de una gripe, cansancio, fatiga, fiebre o malestar en general; mientras que en la etapa crónica incluyen ictericia, sangrado digestivo y acumulación de líquido en el abdomen. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre específicos, recomendándose que todas las personas mayores de 18 años se realicen al menos una vez el test de hepatitis C. 

En cuanto a su tratamiento, no existe vacuna, pero los avances médicos han permitido el desarrollo de antivirales que curan la infección en tratamientos cortos de ocho a doce semanas, con una efectividad superior al 95%. La prevención, en este caso, depende de evitar el contacto con sangre ajena y de exigir condiciones de esterilización en cualquier procedimiento médico o estético.

Las hepatitis virales constituyen un problema de salud pública que requiere información, prevención y acceso a tratamientos. La vacunación contra las hepatitis A y B, el testeo para hepatitis B y C, y las terapias modernas que permiten curar la hepatitis C son herramientas fundamentales para reducir la transmisión y proteger la salud de la población. La concientización y la responsabilidad individual son la clave para enfrentar una enfermedad que, aunque silenciosa, puede tener consecuencias graves si no se aborda a tiempo.

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