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martes, 28 de julio de 2026
El Crucero ARA General Belgrano navegando en mar abierto durante la Guerra de Malvinas.

Testimonios santafesinos del hundimiento del ARA General Belgrano

En el libro Santa Fe en Malvinas, dos ex combatientes santafesinos, Carlos Adrián Benítez y Marcelo Eduardo González, narran en primera persona sus vivencias durante la Guerra de Malvinas. Sus testimonios rescatan la memoria de quienes sobrevivieron al hundimiento del Crucero ARA General Belgrano y de aquellos que entregaron su vida por la Patria.

El ARA General Belgrano está en nuestros corazones todo el tiempo. Por eso, creemos que no hay sólo un día en el año para recordar a los argentinos que viajaban a Malvinas el fatídico día de su hundimiento. Lo recordamos hoy, como lo hicimos en abril de este año. Lo traemos a la memoria ahora, como lo haremos muchas veces más de aquí en adelante. Estas son otras de las tantas historias que merecen ser recordadas.

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Carlos Adrián Benítez, nacido en la ciudad de Santa Fe, era conscripto cuando se recuperaron las Islas Malvinas y llevaba seis meses destinado en el Crucero ARA General Belgrano. Su relación con el mismo es anterior a la guerra, ya que su padre había intergrado la tripulación que lo trajo desde Estados Unidos, pasando a llamarse ARA General Belgrano tras el golpe de estado de 1955. Décadas más tarde, Carlos sería parte de la tripulación que sufrió su hundimiento.

El 2 de mayo de 1982, tras ingresar a la zona de exclusión, el crucero recibió el impacto de torpedos británicos. Benítez recuerda el sacudón que cortó la luz y los gritos que pedían evacuar. Ayudó a heridos, subió a cubierta y vio cómo el barco se escoraba más de 40 grados. El Capitán les informó que no había más nada que hacer: inevitablemente el crucero se hundía. 

Carlos Adrián Benitez

Retrato en blanco y negro del excombatiente santafesino Carlos Adrián Benítez, sobreviviente del ARA General Belgrano.
Carlos Adrián Benítez, excombatiente santafesino sobreviviente del Crucero ARA General Belgrano

Carlos intentó subir a una balsa, pero no había lugar. Desorientado, vio cómo un compañero se hundía al intentar salvarse en una balsa pinchada, siendo tragado por el mar. El agua ya llegaba a la cubierta, y en la última balsa disponible quedaba espacio para una sola persona; cuando estaba por subir, vio a su lado a un compañero con el torso desnudo y la piel quemada, por lo que le cedió el lugar. Sin esperanzas, Benitez escuchó el grito de otro camarada que le decía que saltara al agua. Al no tener otra opción, Carlos saltó, quedando paralizado por el frío, hasta que finalmente fue rescatado por sus compañeros en una balsa. 

Tras estar dos días a la deriva, el ARA Gurruchaga los rescató y trasladó a Ushuaia. Allí esperaron a sus camaradas, muchos de los cuales no volvieron.

“Realmente éramos como una gran familia, y los santafesinos, en particular, muy unidos” comenta Carlos.

Al final de su relato, Benitez indica la importancia de educar a las nuevas generaciones para que conozcan lo ocurrido, y tengan en claro nuestros derechos soberanos sobre las Islas Malvinas.

Marcelo Eduardo Gonzáles 

Retrato en blanco y negro del excombatiente Marcelo Eduardo González con medallas en su pecho.
Marcelo Eduardo Gonzáles, veterano santafesino del ARA General Belgrano.

Nacido en la ciudad de Santa Fe, finalizó la escuela secundaria y fue sorteado para la “colimba”. Tras su instrucción en Puerto Belgrano fue destinado al Crucero ARA General Belgrano.

Cuando se rumoreaba la recuperación de las islas, Marcelo manifiesta que, por un lado sintió entusiasmo, pero por otro lado comprendió la magnitud del conflicto y que estaban entrando en guerra.

“Algunos decían que los ingleses no iban a venir, pero era una ingenuidad pensar eso, siempre fueron piratas”, afirma. 

El día del ataque, cuando se preparaba para su guardia, el crucero recibió dos impactos que los obligó a abandonar el buque. En su camino hacia las balsas vio compañeros heridos, quemados, desesperados por ayudarse entre sí, y otros en estado de shock. Algunos lograron subirse a las balsas, siendo rescatados dos días después luego de soportar el frío extremo, casi en un estado de congelamiento. 

Marcelo recuerda que lo aprendido en la escuela sobre las Islas Malvinas parecía lejano, pero al convertirse en protagonista de la historia, el hecho se volvió inseparable de su vida.

“Seguir manteniendo viva la memoria de los que ya no están y entregaron la vida por la Patria es lo que nos tiene que motivar a no bajar los brazos nunca”, señala con orgullo y dolor. 

Los relatos de Carlos Benítez y Marcelo González no son simples recuerdos: son testimonios que nos ayudan a reforzar el compromiso con la defensa de nuestra soberanía y con el reconocimiento y gratitud hacia los caídos.

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