Periodismo de veras

domingo, 31 de mayo de 2026

Hablemos de política en serio

El análisis y estudio de la política requiere abandonar la típica bibliografía y las tradicionales fuentes del conocimiento de las ciencias sociales para abordarla de manera tal que, ante todo, las conclusiones de nuestro estudio resulten útiles para el lector. Debemos dar lugar a las ciencias naturales para demostrar que las personas más comprometidas con sus responsabilidades, no son las culpables de los males que las aquejan.

Desde hace mucho tiempo en nuestro país el análisis político en los medios de comunicación se caracteriza por dos aspectos, a saber:

  1. Se trata de análisis de factores y circunstancias que se presentan en un momento determinado, es decir, no son razonamientos profundos sustentados en la esencia de la ciencia política que permitan ir más allá de una elección o de un posteo en las redes;
  2. Estos razonamientos siguen la lógica impuesta luego de la Revolución Francesa (1789-1799), esto es, la confrontación de izquierda vs. derecha, profundizada luego de la Segunda Guerra Mundial por la rivalidad capitalismo (derecha) vs. comunismo (izquierda).

O sea que se sigue analizando la política con los parámetros propios de la guerra fría entre dos potencias que se disputaban el control del mundo en el siglo XX, cuando en realidad la diferencia entre izquierdas y derechas después de la caída del muro de Berlín (1989), es cada vez menos perceptible.

Esta reticencia al abandono de estos patrones de estudio inadecuados para la reflexión política no es casual sino, todo lo contrario, ha sido planificada. El objetivo es evitar que las personas que son acusadas, y convencidas, de ser las responsables de los males de la humanidad se den cuenta de que en realidad son las víctimas.

Por otra parte, todos los análisis están basados en la típica bibliografía ancestral que manejan los políticos argentinos al momento de ejercer el poder. Son siempre las mismas recetas las que se ponen en práctica para intentar hacer que las instituciones públicas funcionen, lo cual no ha tenido resultados positivos para la comunidad, en absoluto. Hacer que las cosas se hagan, dice el manual del buen gestor, significa predicar con el ejemplo, entre otras cosas. Implica hacerlo posible, y no como estamos acostumbrados a escuchar de nuestros mediocres dirigentes: vamos a «hacer lo posible».

Esto, lógicamente, no se consigue por medio de la coacción, la amenaza o la manipulación de la sociedad a quien se la pretende convencer de que es la verdadera responsable de los males que sufre. Los causantes de la decadencia moral de la sociedad tienen nombre y apellido y, generalmente, son esas personas que acceden a cargos públicos y no cumplen otra función que la de mirar sin hacer nada y poner excusas a sus incumplimientos buscando siempre un culpable, nunca una solución.

Nosotros entendemos que el análisis y estudio de la política pura es otra cosa y requiere abandonar la típica bibliografía y las tradicionales fuentes del conocimiento de las ciencias sociales en las que se apoyan los comentaristas tradicionales para abordar la política de manera tal que, ante todo, las conclusiones de nuestro estudio resulten útiles para el lector. Para ello, debemos dar lugar a las ciencias naturales y aprovechar, entre otras cosas, las bondades del razonamiento lógico que su práctica proporciona. En esa dirección avanzamos.

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