Dos fuertes terremotos sacudieron Venezuela el miércoles 24 de junio, con intensidades de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter. Al menos 1.700 personas han muerto y más de 5.000 resultaron heridas según las primeras cifras anunciadas oficialmente. Ante esta situación, ciudadanos de todo el mundo ayudaron de alguna manera al pueblo venezolano.
Las organizaciones religiosas, aportaron desde ese momento todo lo necesario para que no se pierda la fortaleza espiritual que se necesita para no dejarse vencer en estos casos. Comunión y Liberación, es un movimiento eclesial reconocido por el Vaticano con presencia en el país hermano, y emitió un comunicado para la reflexión.
En su manifiesto, Comunión y Liberación Venezuela recuerda que, debido a un doble terremoto ocurrido el 24 de junio de 2026, ciudades como La Guaira quedaron convertidas en “un campo santo”, con extensas zonas destruidas y una población que, ante la ausencia de respuesta institucional, salió a rescatar y asistir a sus vecinos. El texto destaca la generosidad espontánea del pueblo venezolano, que llevó agua, medicinas y alimentos, y afirma que este gesto va más allá de un acto filantrópico o de resiliencia; sino que es fruto de una fe cristiana que ha impregnado la cultura nacional, generando un sentido de pertenencia lleno de caridad.

Para que un pueblo herido pueda levantarse, es importante reconstruir la vida social con Dios en el centro, fortaleciendo la comunión y la caridad. En este sentido, se retoman las palabras de Don Giussani, quien afirmaba en el décimo aniversario del terremoto Friuli:
“La solidaridad, por generosa y verdadera que sea, no basta por sí sola para sostenerse en el tiempo ni para convertirse en obra; necesita ir acompañada de la caridad, que nace de una pertenencia, para no agotarse en la emoción del primer momento, porque la caridad convierte la solidaridad en una obra en la medida en que crea un sujeto”.
Asimismo, se indica que la reconstrucción requiere de la participación de todos los actores de la vida de un país; por ello el texto invoca el principio de subsidiariedad de la Doctrina Social de la Iglesia, que reconoce el rol de familias, asociaciones y comunidades locales en la reconstrucción.

“Donde los ladrillos han caído, construiremos con una piedra nueva” T. S. Eliot en su poema La Roca.
Con este mensaje, Comunión y Liberación Venezuela invita a transformar la solidaridad inicial en obras duraderas que fortalezcan la vida social y espiritual del país. Señalan que la verdadera obra comienza en el corazón de cada persona y se extiende a la vida social, donde la caridad y la comunión pueden convertirse en la base de una nueva etapa para el país.








