Periodismo de veras

viernes, 11 de septiembre de 2026
Obras viales y mezcla de pavimentos en la calle 1° de Enero en el puerto de Santa Fe.

1° de enero: la calle menos pensada

En los últimos diez años la calle principal de acceso a lo que fuera la dársena 2 del viejo puerto de Santa Fe, ha sufrido no menos de cinco modificaciones. El pasado 21 de agosto se licitó una nueva, maquillaje para la rotonda. A pesar de que la reconversión del sitio aparentemente cuenta con un máster plan, sus modificaciones parecen no tener fin. Como broche de oro, asoma un edificio un par de metros fuera de línea

En los primeros años de la década del ’90, durante el gobierno del Abogado Carlos Saúl Menem, se dispuso la liquidación de la Administración General de Puertos Sociedad del Estado, y el puerto de Santa Fe, pasó a manos de la Provincia. Ésta, a su vez, por medio de la ley 11.011 creo los entes administradores de los puertos de Santa Fe y Rosario, ya que era un requisito previo exigido por la ley nacional 24.093, para la transferencia a título gratuito del dominio, administración y explotación de los puertos en cuestión. La normativa, además, exigía que estos entes se constituyeran como sociedades de derecho privado o entes públicos no estatales organizados de manera tal que se garantizara la participación de los sectores particulares interesados en el quehacer portuario. Así comenzó el proceso de reconversión del viejo puerto de Santa Fe, ya que como el dragado necesario para mantenerlo en actividad dejó de realizarse, se optó por transformarlo en un área residencial y comercial. Para ello, al menos en teoría, se diseñó un máster plan, cuya aplicación en la actualidad, deja mucho que desear.

Vista aérea de la dársena del puerto de Santa Fe mostrando el desalineamiento edilicio sobre la línea de edificación.
Vista aérea del viejo puerto de Santa Fe. Año 2013. Se observa que el edificio frente a las canchas de tenis está unos 2 metros fuera de línea.

En efecto, un plan maestro es una herramienta de planificación del uso del espacio de un determinado sector de una ciudad o bien de toda ella. Se define como un conjunto organizado de decisiones tomadas por un grupo de personas sobre cómo hacer algo en un futuro a largo plazo. Entre esas decisiones arquitectónicas se deben definir el uso del suelo: residencial, comercial, recreativo; cómo se hará la provisión de energía; servicios sanitarios como agua y cloacas, y también deben estudiarse las vías de circulación y de acceso. Así como en un parque industrial se establece la disposición de áreas y el trazado circulatorio, en este caso, debieron establecerse desde un principio las características de los accesos en función de los vehículos que se preveía factibles de circular. Queda claro que, si se estaba pensando en el establecimiento de un hotel, las calles deberían permitir la circulación y fácil maniobra de los colectivos de larga distancia, que son los de mayor porte. Pues bien, para empezar, en la dársena 2 esto no fue así. Al principio 1° de enero era una calle doble mano, con cantero central. En la actualidad, es mano única y la rotonda ubicada en el extremo sur entorpece el tránsito y ha quedado inútil. Es un estorbo. Sin embargo se gastarán varios millones en una remodelación que involucra obras civiles y eléctricas.

Calzada de asfalto y adoquines articulados con desagüe pluvial y cordón cuneta en calle 1° de Enero.
Calle 1° de enero. Año 2017. Como puede verse, el edificio que asoma en el fondo está unos 2 metros más a la izquierda que el resto de las edificaciones.

En verdad, la calle 1° de enero ha cambiado sus características de todas las maneras posibles. Calzada de adoquines de granito, a ladrillos intertrabados, en parte. Otra parte de concreto asfáltico en caliente, y otra de hormigón. De contar con cantero central y luminarias, cuando era doble mano desde el sector donde había un complejo deportivo, pasó a ser de mano única en sentido norte sur. Esto fue posible luego de que se pavimentaran las calles de la costa. Es decir, que primero se fue edificando y luego se cerró en circuito de circulación, cuando lo más lógico hubiera sido que, una vez definido el trazado circulatorio y los espacios para estacionamiento, se construyeran todas las calles en primer término, incluyendo los desagües pluviales. Esto hubiese favoricido además la logística de provisión de materiales de construcción, y hubiese evitado una gran cantidad de trastornos a los primeros habitantes y comercios de la zona.

Sin embargo, no fue así. Los sitios que originalmente fueron destinados a espacios de recreación desaparecieron para dar lugar a edificios en altura, y así con todo. Inclusive puede notarse claramente que uno de los dos primeros edificios construidos, sobre el sector oeste, está un par de metros fuera de la línea de edificación. La comparación con los otros dos edificios muy similares deja este grotesco en evidencia a simple vista. Cuenta la leyenda, que cuando comenzaron las excavaciones para ejecutar las fundaciones del edificio, se habrían topado con instalaciones enterradas que no habían sido contempladas en el proyecto. Una mala praxis de ingeniería más que evidente puesto que no se habría hecho la recopilación de antecedentes y la ausculatación del terreno. Como respuesta a este «imprevisto», aparentemente, la solución fue desplazar todo el edificio hacia el este.

Vista de la calle 1° de Enero de sur a norte con torres residenciales y la rotonda del puerto de Santa Fe.
Calle 1° de enero, de sur a norte, sobre la rotonda. Año 2026.

El lunes 11 de agosto de 2008 en la dársena 1, se inauguró el primer emprendimiento hotelero, al que le siguieron luego un shopping y un centro de convenciones. Las crónicas de la época citan el acontecimiento como un hito que marcó un antes y un después para el desarrollo estratégico, urbanístico y turístico de la región. A partir de entonces, el Puerto santafesino pudo considerarse, por primera vez, parte de la trama urbana de una ciudad que durante más de 100 años no lo había considerado propio.

A la luz de los hechos, a casi 20 años de aquella noche, podemos decir que el sector se ha construido de la misma manera que cualquier barrio del noroeste de la ciudad. A los ponchazos, sin ton ni son, y sin el más mínimo criterio técnico por parte de las autoridades y «desarrolladores», los que, como si fuera poco, reciben un afectuoso aplauso desde la primera plana de los diarios. Una vergüenza.

 

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